¡Feliz día del actor! ¡Feliz día para todos aquellos que sean, se consideren o aspiren a ser actores! Para los que tienen la suerte y el honor de ejercer tan hermoso arte, para los que viven de él, para los que lo hacen como hobby o les sirve de cable a tierra, para los que juegan a serlo de tanto en tanto y también para todos aquellos que como yo sueñan con serlo y disfrutan el camino sintiéndose ya actores aunque nadie nos conozca, aunque nuestro público sea siempre el mismo. Sea cual sea el caso lo que importa es el sentimiento que se tiene y se obtiene de él. La pasión empeñada por mucho más que plata u oro. Arte que nos permite ser y no ser, donde no hay prejuicios, no hace falta parecer pero se lo permite sin problema. Donde podemos construir otra realidad y al mismo tiempo sentirnos más reales que nunca. Ahí donde jugar no es solo cosa de chicos y divertirse no tiene costo alguno.
Dicen que cualquiera puede actuar, pero solo los verdaderos actores comprenden el valor de llegar a ser uno. Actores no son solo quienes saben moverse, gesticular y pretenden sobre el escenario. Los actores saben transformarse y emocionarse, viven a sus personajes. Los disfrutan y los padecen. Conocen y sienten el dolor, la angustia, el odio, el miedo, el amor, la felicidad, todo en su máxima expresión sobre las tablas, aunque al bajar su realidad puede que sea completamente distinta. Por eso para los que creen que ser actor es fácil no tienen idea de lo que hablan, este es uno de esos caminos que nunca terminan. Para este arte se necesita mucho más que una simple enseñanza y unos cuantos cursos o un diploma. Para ser actor hace falta pasión, emoción, confianza, seguridad, entregarse y animarse a lo desconocido, a personajes o sentimientos que quizás no sean afines a nosotros, se necesita perseverancia para seguir adelante y no dejarse derrotar por la frustración. Actitudes que no surgen de la nada y que no se aprenden leyendo. Se adquieren con esfuerzo, con dedicación, con humildad y por sobretodo por amor al arte. Si, definitivamente es una cuestión de actitud. Y con este poquito de egocentrismo teatral que no puede evitar identificarnos me despido nuevamente con unas muy sinceras ¡FELICITACIONES a todos los actores! Y en esta odisea infinita se abre nuevamente el telón, se enciende la cámara, así que mucha MERD para todos!

