Martes, un día que no dice nada..está después del día más odiado de la semana, y
ni siquiera está próximo al finde. Día difícil para activar una buena salida. Y sin
embargo, ¡sorpresa! Tu novio gana unas entradas a una banda que vos NI IDEA. Te
suena el nombre; "Garbage", una banda de rock alternativo. Y ya
vas imaginando el estilo de su público: gente con pelos de colores, ropa
oscura, mucho tatuaje..no sé, el nombre te da a algo desestructurado,
rebelde.
No sabes si te emociona el plan, pero te divierte la idea de romper con la rutina de un martes cualquiera; de relax, cena y tele. Y decís, y ¿por qué no?. ¡Vamos! Y vamos. Una cantante en un vestido amarillo fugaz que te remite al pájaro de Plaza Sésamo, un pelo extremadamente teñido de rubio y una hermosa voz. Te dejas llevar por el entusiasmo general, por algunas personas ridículas que mueven los brazos desaforados, y te encanta, porque la ridiculez es tu esencia. Y le pones onda, moves la cabeza al compás de la música y al rato te sumas a los movimientos de brazos desorbitados, sin rumbo, sin coordinación, ni pautas. Un poco para arriba, de coté y para todos lados. Copias algunos movimientos y el revoleo de pelo del personaje que está en el escenario. Y cuando ya estás entretenida con esa música que no te es familiar, con letras que no sabes, pero disfrutando lo distinto, de pronto esa cantante alocada te vuelve a sorprender para bien.
Con gritos alterados entre su cantó y finalmente hace cortar la música. Dos pendejos (porque no hay otra definición más ocurrente que "pendejos"), pegándose en el pogo del recital. Pero ella negada a ser parte de esa situación, lejos de ignorarla se demostró indignada por ver una pelea en un momento que debería ser de disfrute, y de seguro una pelea que debió iniciar por alguna pavada; un pisotón accidental, una mirada disconforme o alguna palabra de más. Pavadas, simplemente PAVADAS! Y la cantante no paró de gritarles para que se separaran, reclamar a la seguridad del lugar que reaccionara y al resto del público alrededor que se alejara de quienes pelearan, para exponerlos y evitar que alguien se lastime.
Me pareció una actitud remarcable que la estrella del evento reaccione y
haga reaccionar al resto. Y no como otros rockeros que fomentan esa actitud
destructiva y violenta, o directamente harían la vista gorda de lo que sucede,
porque están ahí para hacer un show y nada más. Sin embargo, el show fue ver a
una mujer de carne y hueso, con sentimientos, con conciencia, haciendo uso del
micrófono y su fama para dar un mensaje positivo y concientizador. Porque esas son las
cosas que valen la pena repetir.

