Mi nombre es Mariana, tengo 26 años y soy heterosexual, ¿acaso eso me define?. Nací en democracia y en un mundo revolucionado, donde muchas mentes abiertas comenzaban a tener el espacio y la libertad de ser y expandirse, lidiando aún hoy con mentes muy cerradas engendradas en otra época bajo una sociedad con reglas y costumbres sumamente severas.
El sábado participé de la Marcha del Orgullo Gay. No fui bajo ninguna bandera política, ni fundación, fui por motus propio, a acompañar a unas amigas, a conocer como era, y a apoyar la causa también.
Es ya casi una enseñanza de libro que el ser humano como todo animal le teme a lo diferente y en muchos casos ataca y critica como una forma arcaica de autodefensa. Por eso es bueno conocer antes de juzgar. Ante todo, lo que importa es que somos personas, y lo que hacemos con eso como tales, los sentimientos no son algo que se puedan controlar, extirpar, esconder o medicar.
El sábado por la tarde como lo hacen todos los años, nos reunimos en Plaza de Mayo. Había mucha gente; gente alta, gente baja, gorda, flaca, rubia, morocha, disfrazada sin disfraz, gente decente gente menos decente, gente linda, gente fea. Gente en fin. Porque ser heterosexual, homosexual, bisexual..no es lo que nos define, tal como dice la palabra eso solo caracteriza nuestra “sexualidad”, y quiero creer que no es eso lo que realmente nos define.
A veces en un país tan dislocado, con su inseguridad, su pobreza y sus falencias nos cuesta ver el foco de las cosas, nos cuesta entender que lo que importa al fin al cabo es ser buena persona, es cuidarse y cuidar del otro, ser solidario, amable, educado, y amar a alguien del mismo sexo no quita eso. ¿Nadie lee las estadísticas o ve los noticieros que rebalsan? la mayoría de los peores criminales de hecho son heterosexuales. Y no por ello debemos ser juzgados los que no cometimos ningún crimen.
La marcha parecía una fiesta de día, de hecho hacía rato no me divertía tanto. Se marchó por Avenida de Mayo hasta Congreso. Unos camiones dirigían el camino con música alegre, con esas canciones que todos conocemos y hemos bailado alguna vez. Era una marcha al compás de la música, gente bailando, cantando. Me resultaba raro estar en una marcha que se disfrutara, que se celebrara. Normalmente en este país tenemos la desgracia de marchar por muertos, por inseguridad, por falta de trabajo, por falta de luz y agua. Y estoy de acuerdo con que no es correcto cortar una calle impidiendo a otros transitar, pero además de no ser día de semana donde la gente precisa con mayor urgencia trasladarse al trabajo la verdad se sentía bien marchar riendo y festejando.
Por otro lado, cabe destacar que a diferencia del resto de las marchas, cortes y actos que se suelen llevar a cabo, acá no hubo piñas, ni insultos, ni accidentes. Podrán ser discutibles algunos pechos al aire, pero como ya he dicho había mucha gente, y personas más o menos ubicadas hay y habrá en todos lados, el problema es cuando generalizamos y nos quedamos solo con la foto del diario.
Creo que el punto principal es que como dije antes, era una celebración y como tal no había nada a que temerle, nadie con malas intenciones ni intereses particulares. Solo gente orgullosa de quién es y de lo que siente. Y considero que en nuestro país, eso es algo valiente y a valorar.
