26/12/18

Navidad..

Navidad, Navidad..ese aroma a pan dulce, vitel toné y chasquibum, y a tanto que ya no está; el matambre de la abuela, el perfume de la tia..tantas personas que se fueron, para muchos es una época plagada de recuerdo y melancolía.
Cada navidad, más allá de las creencias, todos celebramos la familia, la amistad; el amor en todas sus formas. Porque más allá de si nació o no Jesús, o si es solo una escusa para hacer regalos o una invención diabólica de las grandes corporaciones para ganar millones, creo que lo principal es la excusa de juntarse. De festejar, y compartir la comilona, el brindis, el juego y la magia que produce la idea de Papa Noel, para los más pequeños de la familia que aún creen en él ilusionados, y para los que tenemos el placer de ser parte de esa ilusión y por qué no, de jugar también. 

El 24 a las 12, fui quién alertó a mis sobrinos de la llegada de Papa Noel. Grité que había visto algo, una sombra, una silueta que pasó rápidamente. Como somos del conurbano sur, parecía que había entrado un chorro en vez de Papa Noel. Mi sobrino Nachito, avanzó con miedo al comedor mientras me miraba con cara de "¡mejor anda vos primero"!. Pero su CARA cuando descubrió los regalos desbordando en la chimenea, era impagable, aunque sí, pagamos por esos regalos. Pero no importa si son muchos, pocos, uno, grande o chico, comprado, hecho en casa o algo simbólico, ese regalo tiene atrás una leyenda que traspasa a las familias de cada uno, que viaja desde el otro lado del océano ida y vuelta. Si lo pensamos la tradición de Papa Noel, (Santa Claus, San Nicolás, el viejo de la bolsa roja o como quieran llamarlo)..es una de las pocas que tenemos en común en casi todas partes del mundo y excede a la religión guste o no. 

Por la noche buena preferimos que no me disfrazara, dado que Nachito, ya con 4 años está más avispado y pendiente de cada detalle, ¡se hubiera dado cuenta que era yo!. Y no me hubiera perdonado ser yo quién rompiera su ilusión. Como el 25, solo estaba mi sobrina que aún no cumplió los 2, tuve el placer de cumplir mi sueño y hacer el rol de Papa Noel. Fue sin dudas la peor actuación de mi vida, pero lejos el mejor papel. Posiblemente yo me divertí más que ella. No entendió muy bien que pasaba, y este Papa Noel sin ensayo previo salió con una leve tonada media tana, saltos de conejo y una cintura sospechosa. Parecía que se estuvo cuidando para esta navidad. Pero con más de 30 grados, corriendo por el jardín de casa con un traje de pana, yo me sentí realizada y feliz de vivir ese momento con y para ella, porque me recordó mi entusiasmo y la fantasía de cada noche buena. Porque para mi de eso se trata la navidad, esa sensación y nada más.  


Y sí, me hubiera encantado que esté ahí la nona para vernos jugar y reír, para burlarse de mi acento, brindar con un vinito y sacarnos una foto todas abrazadas. Pero como dije una vez, hay navidad por y para los que ya no están, Porque celebramos por los que estamos y los que se fueron, por lo que nos dejaron, y que tanto amor continúe creciendo de generación en generación, que ese sea su legado.

18/12/18

~FELIZ regreso a mis amadas tablas~

~FELIZ, así en mayúscula, con todas las letras y sin filtro~ feliz de volver a mis amadas TABLAS, a sala llena en Paseo La Plaza, nuevamente palpitando el aroma y las luces de Av.Corrientes, con un grupo de bellos locos, y de la mano de una gran amiga, actriz y profesora: Martina Zalazar. Nada más lindo que las risas y aplausos del público, no son solo la devolución del trabajo realizado, de horas de ensayo, son mi alimento, me dan energía a niveles intensivos de los que todavía no puedo bajar.
La euforia que sentí al volver al escenario sigue latente, hoy soy un poco de Cruz (Verona) y de Marlene (Rosa de Dos Aromas), así de antagónica con emociones encontradas. Estos personajes que construí dándoles mi impronta, y a la vez me re construyeron a mi, dejándome mucho de ellas. Con una forma de pensar muy distinta a la de Marlene, y más simpatía que Cruz, me siento reflejada en su carácter y efusividad, a su vez dejo que la picardía y extravagancia de Marlene se apodere de mi, me encuentro en su espontaneidad y personalidad extrovertida e impulsiva. De cada una aprendo algo y me quedo con eso, ¡ya es parte de mi!. 

Fue un gran año de arte y aprendizaje en ActuarteStudio que culminó en esta hermosa muestra; en la que compartimos y expusimos  todo lo trabajado en las clases y ensayos, donde conjugamos las herramientas que ya teníamos y las que incorporamos, poniendo nuestro cuerpo en juego. Donde lucimos cada una de las devoluciones y directivas de nuestra profesora. Donde cada ejercicio de relajación, concentración, conexión con el otro, improvisación, tomaron forma y por sobre todo nos ayudan a disfrutarlo, a divertirnos haciéndolo. 
Porque actuar no es solo recordar la letra y los movimientos, es lograr transmitir lo que el personaje siente, generar emoción, y por sobre todo el disfrute propio del actor mientras está en el escenario realizándolo. Incluso en la escena más dramática, fuerte o melancólica eso se percibe.

Antes del estreno Martina (la profe) nos guió a través de unos ejercicios de relajación, preparación de la voz y nos pidió un "inventario personal", para que expusiéramos como nos sentíamos luego de la relajación, aquí y ahora, para desprendernos de los pensamientos banales y de nuestra rutina. Por último, nos sugirió expresar en voz alta que es lo que admiramos de nosotros mismos, dado que aunque a todos nos gusta que nos tiren flores de vez en cuando, muchas veces olvidamos hacerlo hacia uno mismo. Es importante valorarnos, mimarnos y todo actor precisa su cuota de ego para poder creerse lo que hace y salir a escena seguro de si mismo, a romperla. 
En mi caso destaqué que no le temo al ridículo, al contrario me divierte. Lástima que fuera del teatro esta actitud a veces me juegue en contra, pero es importante para mi actriz y para mi misma, es quien soy; mi yo, mi super yo y mi re contra yo. A su vez, esto me recordó una de las devoluciones más lindas que me hizo la profe durante un ensayo en el cual afirmó que "tengo mi niña interior a flor de piel y no tengo miedo de jugar". Porque de eso se trata, de seguir jugando.      

Necesitaba volver a las tablas y es un placer, una vez más hacerlo en la calle más icónica y eje cultural de teatros de Buenos Aires.
Agradezco infinitamente a mis amigos y a mis viejos que me acompañan y apoyan siempre en mi camino actoral, y en especial a "mi macho" como diría Marlene, que me esperó con la cena cuando volvía tarde de ensayar, me dejó la casa libre para hacer ensayos, me fumo repasando letra cual loro y me mandó un ramo divino de rosas al camarín antes de arrancar la función.


~La actuación es mi droga, una vez que vuelvo necesitó más~
¡Gracias totales!