Hacer el bien sin mirar a quién,
hacer lo que a uno le gusta, sentirse útil de vez en cuando, darse cuenta de
nuestros errores y excesos e intentar cambiar, mejorar y evitar esas
situaciones que nos hacen mal. Sí, son frases “hechas” y trilladas, pero
reales. Antes de poder estar bien con los otros, primero es necesario estar
bien con un mismo, aprender a estar solo, a entenderse y conocerse cada vez
más. No es fácil poder hacer todo lo que uno quiere y dejar de hacer algunas
cosas que no nos gustan, pero se puede estar mejor, es cuestión de proponérselo
y esforzarse.
Últimamente cometí muchos errores tontos y me sentí mal conmigo misma, muchas veces me siento sola, inútil, hasta creo que mi ansiedad se va a convertir en un trastorno, me siento rara e incomprendida, incluso descubrí que yo misma suelo no entenderme. Pero aunque las cosas no sean perfectas y nunca lo sean, aunque no se pueda tener TODO, y menos esperar ser uno perfecto, de a poco voy encontrando el equilibrio. Y de repente sonrío o me río sola por la calle, como cuando vuelvo del seminario de teatro, de esas 2 horas y media por semana en las que me siento plena, viva y soy yo, mi super yo y me recontra yo. Juego y me animó a más. También cuando siento que ayudé a alguien aunque sea un detalle ínfimo, cuando siento que soy útil, que hice algo bien y por sobre todo cuando tengo la inspiración de volver a escribir. Y el ARTE ya no es solo un cable a tierra, es una forma de vivir.
Me hacen bien y me alegran cosas que quizás para otros no signifiquen nada, pequeñas actitudes como la buena onda de un colectivero, o la ternura que me causa una viejita que me pregunta algo con una armonía y amabilidad en peligro de extinción. Pero vuelve mi síndrome de “peter pan”, me aterra la idea de envejecer, quizás de que la vida se me pase y no lograr todo lo que quiero lograr, o no hacer nada trascendente, sin embargo aumentan mis ganas de hacer tantas cosas. También me halagan cosas que a algunos les asustan de mí, que a veces no son del todo virtudes y más de una vez me han jugado en contra. Me dicen que soy directa, que tengo personalidad fuerte y que no le temo al ridículo. Pero son lo que soy, y sirven para mí, y me ayudan a desenvolverme en lo que más amo como es el teatro.
Después de mucho tiempo, retomo actividades que había dejado en el olvido y tanto me gustaban. Mientras peloteo en una pared de casa cual frontón ayudando a liberar mi ira contenida y las energías sobrantes, me doy cuenta que quiero volver a jugar al tenis. MATHC POINT! Una vez más mis amigas sin saberlo me ayudan a volver a soñar, y nos dejamos llevar por nuestras pasiones e imaginamos un proyecto a futuro relacionado con el arte en sus diversas formas, música, circo, teatro! Como si fuera poco, descubro cosas nuevas tal vez por casualidad. Una clase de arte contemporáneo, que me abre todo un nuevo paradigma donde puedo mezclar mi escritura con el arte. Sí, un “flasheo” que me da ganas de seguir “flasheandolá”. De eso se trata, de dejarme sorprender, de hacer arte, y de pronto FLASH enloqueciendo aun más pero esta vez para bien..
Últimamente cometí muchos errores tontos y me sentí mal conmigo misma, muchas veces me siento sola, inútil, hasta creo que mi ansiedad se va a convertir en un trastorno, me siento rara e incomprendida, incluso descubrí que yo misma suelo no entenderme. Pero aunque las cosas no sean perfectas y nunca lo sean, aunque no se pueda tener TODO, y menos esperar ser uno perfecto, de a poco voy encontrando el equilibrio. Y de repente sonrío o me río sola por la calle, como cuando vuelvo del seminario de teatro, de esas 2 horas y media por semana en las que me siento plena, viva y soy yo, mi super yo y me recontra yo. Juego y me animó a más. También cuando siento que ayudé a alguien aunque sea un detalle ínfimo, cuando siento que soy útil, que hice algo bien y por sobre todo cuando tengo la inspiración de volver a escribir. Y el ARTE ya no es solo un cable a tierra, es una forma de vivir.
Me hacen bien y me alegran cosas que quizás para otros no signifiquen nada, pequeñas actitudes como la buena onda de un colectivero, o la ternura que me causa una viejita que me pregunta algo con una armonía y amabilidad en peligro de extinción. Pero vuelve mi síndrome de “peter pan”, me aterra la idea de envejecer, quizás de que la vida se me pase y no lograr todo lo que quiero lograr, o no hacer nada trascendente, sin embargo aumentan mis ganas de hacer tantas cosas. También me halagan cosas que a algunos les asustan de mí, que a veces no son del todo virtudes y más de una vez me han jugado en contra. Me dicen que soy directa, que tengo personalidad fuerte y que no le temo al ridículo. Pero son lo que soy, y sirven para mí, y me ayudan a desenvolverme en lo que más amo como es el teatro.
Después de mucho tiempo, retomo actividades que había dejado en el olvido y tanto me gustaban. Mientras peloteo en una pared de casa cual frontón ayudando a liberar mi ira contenida y las energías sobrantes, me doy cuenta que quiero volver a jugar al tenis. MATHC POINT! Una vez más mis amigas sin saberlo me ayudan a volver a soñar, y nos dejamos llevar por nuestras pasiones e imaginamos un proyecto a futuro relacionado con el arte en sus diversas formas, música, circo, teatro! Como si fuera poco, descubro cosas nuevas tal vez por casualidad. Una clase de arte contemporáneo, que me abre todo un nuevo paradigma donde puedo mezclar mi escritura con el arte. Sí, un “flasheo” que me da ganas de seguir “flasheandolá”. De eso se trata, de dejarme sorprender, de hacer arte, y de pronto FLASH enloqueciendo aun más pero esta vez para bien..
