Hace un tiempo fuimos con mis compañeros de Teatro a ver juntos una obra; la cual disfruté mucho, pero me tomo tiempo encontrar las palabras para armar una breve reseña sin arruinarla. Sin embargo, hace unos días finalizó su primera temporada, así que será una recomendación por adelantado para su segunda temporada en marzo de 2019.
Se trata de una de esas obras de las cuales la mejor forma de describirla es a través de las sensaciones que nos provoca como espectador. Explicar la historia sería un error, solo le quitaría el misterio que genera expectativa y nos mantiene en un desafió constante por comprender lo que por momentos resulta incomprensible.Dos personajes antagónicos que parecen encontrase por casualidad en una situ
ación que se presenta como un cliché de un típico viaje en avión. Las risas dominan la escena desde su primera intervención, hasta que llega La patada del Camello..
Un quiebre inesperado, que a su vez de a poco permite atar los cabos de esos pequeños y por momentos ridículos detalles que nos llamaron la atención, pero sin levantar sospechas.
Dos personalidades que se confrontan y a la vez encuentran similitudes. Cada una escapando de su propia realidad. Un mismo vuelo, un mismo destino. Sexualidad, maternidad, aborto, familia, son algunas de las temáticas que se ponen en jaque.
La sala chica del Método Kairos Teatro - Bar, y una escenografía minimalista recrean la intimidad justa que la escena precisa. Los cambios de paneles remarcan el paso del tiempo de vuelo y los cambios de clima que transitan los personajes.
Con 3 años de escritura por las mismas actrices que la interpretan: Sofía Gonzales y Sandra Criolani. Con 1 año de ensayo y edición acompañadas de su director, Ernesto Domínguez, su compañero de elenco Federico Ferreyra y un músico en vivo, Sebastián Lerena, llevaron a cabo una puesta que desafía los sentidos.
Como público pasamos por todos los estados; desde la risa incontrolable a la ruptura dramática, y a medida que la obra avanza descomprimir cada situación resulta más fuerte.
Una vez finalizada la obra tuvimos la oportunidad de charlar con los actores y su director, quienes muy simpáticamente nos contaron el esfuerzo que les llevó armarla, las modificaciones y discusiones que tuvieron como equipo mientras resolvían la puesta en escena. Por último develaron de donde surgió la idea y algunos pequeños interrogantes que aún quedaban positivamente inconclusos, mientras cada uno de nosotros debatíamos nuestros finales paralelos.

