30/10/19

Encontrar nuestro propio actor..

En teatro, ENTRENAR significa el proceso de encontrar y registrar a nuestro propio actor, se trata de descubrir nuestra naturaleza y entender las trampas. Identificar nuestras dificultades, trabajarlas para aprender a usarlas a nuestro favor. Cómo potenciar nuestro instrumento, fortalecerlo, explorar, experimentar y transitar las distintas emociones a nuestra manera. 

Entender que nos es funcional y que no, para ir incorporando recuerdos, ejercicios y cosas que nos sirvan de disparador para determinada emoción, acción o contexto que nos requiera una actuación.

Esto alude a su vez al método Lee Strasberg, con la intención de llegar a determinado estado (que si bien es ficticio) no resulte falseado, la idea dejarse afectar y construir una energía sincera. Lo cuál a su vez permite generar un repertorio de sensaciones en la memoria del cuerpo, para por ejemplo durante un casting tener la ductilidad de recrear y alcanzar el estado que se nos pide en tiempos acotados y sin preparación previa. 

La VULNERABILIDAD, es una virtud cuando se trata de actuar, tiene que ver con la disponibilidad emocional, con la sensibilidad del actor. A veces me resulta difícil, abrirme, exponerme a mi misma, por eso disfruto más de ser otros personajes, que los ejercicios y momentos que requieren contar algo real de mí, de mi propia experiencia e intimidad. Mientras para muchos de mis compañeros y probablemente la mayoría de los actores les resulta natural compartir sus experiencias personales, sus traumas, sus miedos, incluso sus miserias y llorar en medio de una clase. Lo cual es ideal para nutrirse de esos sentimientos y demonios propios, yo se que están, los tengo digeridos y me alimento de ellos, simplemente me cuesta sacarlos a relucir. 


Cada clase de Teatro es un nuevo aprendizaje, una nueva oportunidad de experimentar, jugar y mostrarnos; de conocer y absorber herramientas y formas de otros actores, y conocer y dejar algo de nuestro propio actor, y a su vez conocernos mejor a nosotros mismos. Entre los distintos ejercicios y actividades, presentamos "miniaturas", es decir escenas muy breves donde nos dieron mínima letra y en base a eso debíamos armar la escena, resultando esta un fragmento de una historia previa que debíamos imaginar e intentar contar en minutos.

Cada intervención del Director, desde las pequeñas pautas de tiempos, las miradas hasta los detalles internos de los personajes modifican totalmente la escena. También se resalta el darle valor a un objeto, para dejar entre ver algo, destacarlo, pero no a todo. "Si todo es especial, nada es especial". 

En una de nuestras clases surgió la pregunta; ¿Qué es la Teatralidad?. Entre muchas posibles e imposibles respuestas, surgió la idea de que lo que suele distinguirlo del cine, es lo que construye e imagina el propio espectador, el espacio, ambiente, incluso mobiliario y artefactos que no pueden ser reproducidos en el escenario.

Personalmente soy del TEATRO, del VIVO, del aquí y ahora. Del ensayo previo, para transitar las emociones del personaje en el momento, de digerirlas y hacerlas propias, del público activo, del aplauso. No obstante, toda experiencia hace a nuestro actor, nos brinda nuevas herramientas, miradas y conocimientos de este bello mundo de la actuación, tan variado.

Lo esencial es tener la capacidad de adueñarse de lo que sentimos y de lo que no, de identificar lo que nos pasa. Y ser honestos con nosotros mismos. De construirnos y de-construirnos en y fuera de escena.

28/10/19

Otras artes, otros universos, otros lenguajes..

En nuestra formación artística a veces es necesario bajar del escenario, salir de nuestros personajes, de nuestro centro y ponernos también en el lugar de espectador. Para esto es importante ir a ver teatro y otros espectáculos de vez en cuando, para seguir aprendiendo, tomando referencias y herramientas de otros, observar y analizar distintas puestas para ejercitar la imaginación, la crítica, la mirada, y alimentar nuestro repertorio. 

También es importante acompañar y apoyar a nuestros amigos y compañeros en otros laburos y destrezas, porque sabemos bien lo que es estar de ese lado, y lo lindo de compartir lo que nos gusta hacer, con el esfuerzo y sacrificio que conlleva. Y a su vez apreciar y absorber otras artes, otros universos, otros lenguajes para nutrirse de ellos y expandir nuestra cultura e imaginación.

Por eso, llegando a fin de año, me organicé para no perderme oportunidades únicas. Primero fui a ver la obra Eran Diez, adaptada del libro de Agatha Christie por Gesto Producciones donde actúan Esteban Navarro, mi Director de Verona, uno de mis compañeros de elenco Francisco Membrives y uno de los productores Quique Barros, quién además en esta ocasión la dirige. Es una puesta muy interesante, por el uso dinámico del espacio no convencional, al tratarse de un vieja casona. Es divertida y a la vez causa mucha intriga. 

Para salir un poco del Teatro, fuimos en familia al Circo Anima, de Flavio Mendoza. El nombre del circo hace referencia al ALMA, porque según Flavio, "ESTE ES EL CIRCO DEL ALMA", ~de los padres y abuelos que nos enseñaron que los únicos sueños que no se cumplen son aquellos que no se sueñan~. Disfrutamos de 2 horas de complejas y sumamente estéticas acrobacias y destrezas de suelo y aire. Un elenco conformado por 35 artistas nacionales e internacionales, con una puesta equipada con tecnología de primera. Un escenario giratorio, con una estructura que permitía levantarse y desplazarse en distintos niveles, luces, pantallas, escenografía interactiva, y una banda en vivo, la cual realiza la música original para el show. 

El arte es siempre una buena excusa para cortar la semana, por eso, el jueves pasado fui al Centro Cultura Richards a ver "The Danny The Vittos", la banda de Surf/Western de unos amigos, en una noche épica, ya que hacía tiempo no se reunía. Este género es principalmente instrumental, con influencia de la música folclórica de Estados Unidos fusionada con arreglos modernos. De esas melodías que sin darte cuenta ya estás moviendo el cuerpo y los brazos de forma uniforme y exótica. 

¿Qué ves cuando miras?

El fin de semana fui al MALBA, a conocer la muestra: Liminal de Leandro Erlich, dado que era la última fecha. Nunca fui muy de las artes visuales/plásticas; ver cuadros, esculturas y esas cosas. De hecho estuve en varios lugares del mundo reconocidos por sus museos y si entré fue por obligación. Quizás nunca me atrajeron demasiado porque requerían una actitud pasiva, estática y tiempo que elegía destinar a otros paisajes y aventuras, porque mi hiperquinesia y ansiedad crónica (definido por mi novio como: "hormigas en el culo"), no me permitía apreciarlas. Siempre me gusto ser parte, participar, tocar, sentir. Y la obra de Elrich te permite zambullirte en un universo paralelo.

Mediante distintas estructuras, lo cotidiano se re-significa con ilusiones ópticas y paradojas visuales; escaleras que no llevan a ninguna parte, ascensores que no paran en destino, estar dentro de una pileta y vernos a través del agua. Las reglas y el orden terrenal se pone en juicio en una trampa perceptiva. ¿Estás seguro que todo lo que ves es real? Esa es la incógnita principal que Erlich quiere dejarnos con su muestra LIMINAL.