![]() |
| "todo es tan real pero nada es normal" |
Últimamente me la paso filosofando. No es que me crea como mi amigo Platón ni mucho menos, simplemente surgen charlas de la vida, comentarios, inquietudes, consejos, donde me sale la filosófica. De hecho a veces me pregunto sino me habré fumado todas las margaritas sin Platón y no me di cuenta. Pero mi droga no se fuma, no se inhala, ni se inyecta; viene conmigo naturalmente, estaba adentro como un instinto animal que avivado por la vida decide salir. Y como toda droga en un momento me siento en la cima del mundo y al instante siguiente caigo de lo más alto. Son como rachas, hay buenas y malas, pero cada una es más intensa que la otra.
Pensando en las muchas boludeces incomprensibles que parezco formular a veces a partir de mi filosofía barata, fui rescatando algunos descubrimientos bastante interesantes. Como darme cuenta que el vació es como el silencio y que aunque parece que no dice nada, a veces dice DEMASIADO. También llegué a la conclusión de que mi vida es en síntesis una GRAN CASUALIDAD. Eso que algunos confunden con destino. Destino del que reniego y me niego. Sin embargo, en algún punto creo que inconscientemente me refugio en él. Ya sea por miedo a chocarme por completo con la realidad, a no poder superarla, a rendirme por aquello que quiero creer que el destino me lo dio porque es para mi pase lo que pase en el trayecto..y por el otro, tal vez sea para justificar no solo mis errores sino también lo que no comprendo o no puedo cambiar.
Y ahora creo en las señales. Con esto tradúzcase esas locas y eternas coincidencias que me rodean. Pedí señales y de pronto veo señales por doquier. El problema es que son intraducibles. O simplemente yo no las entiendo. Como sea me resultan tan ambiguas, que sus posibles sugerencias o mensajes podrían ser múltiples y absurdamente contradictorios.
Algunas señales aunque sean incomprensibles me gustan igual; me sorprenden de un modo lindo, me descolocan pero con un sabor dulce y melancólico. Otras directamente me asustan, me ponen a la defensiva, alteran mis sentidos y me hacen perder el control. Si al menos su objetivo fuera claro, ya sea que deseen ilusionarme, que quieran reivindicar algo en mi, darme razones, fuerzas, esperanzas. O si desean destruir todo lo que alguna vez construí y llevarse hasta el último escombro de esa ruina que se desmorona pero al parecer nunca terminará de caer..
..Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena..

