15/1/15

Lugares y No Lugares

Hay lugares a los que necesitamos volver alguna vez, porque ahí encontramos algo que nos hizo bien y dejamos algo de nosotros que nunca pudimos recuperar. Hay otros lugares a los que nunca queremos regresar, porque lo que ahí perdimos valió la pena perderlo y lo que hayamos hubiera sido mejor no hallarlo. 

A veces simplemente nos embarcamos en un camino sin rumbo, como expectantes que al final encontremos una respuesta divina, un oasis, un arco iris repleto de tesoros. Pero no todos los caminos tienen final, y no todos los finales son felices. 
Hay caminos que se bifurcan constantemente, y cada bifurcación significa un cambio, una decisión. La gracia está en disfrutar del camino e intentar tomar las decisiones correctas. De cualquier modo, uno nunca sabe a dónde nos llevan. 

Ansiamos toda nuestra vida la libertad, pero nunca la encontramos porque no estamos siquiera seguros de que signifique; porque como la felicidad, como el amor, son conceptos tan abstractos, tan difíciles de describir y con infinitas acepciones. Todo es relativo, siempre depende de cada uno y su circunstancia. 
Muchos creen que la libertad es no estar "atado" a nadie (lo cual ya significaría que para esas personas el amor "te ata"), no tener trabajo, no tener hijos, no tener responsabilidades. Sin embargo, creo yo, que es posible tener todo eso y ser libre, como es tan posible no tener nada de eso y no serlo. La libertad va más allá de todo, es un estado personal, una mente libre que puede arriesgarse a hacer lo que sea e ir a donde sea.

De hecho, cuantas más libertades tenemos o creemos tener, a veces más difícil nos resulta hacernos cargo de ella. Probablemente culpamos a lo cotidiano y a las relaciones para no admitir que le tememos a la libertad porque no nos animamos a arriesgarnos ni cuando no tenemos nada que perder. 

Sin embargo, aunque sea ilusorio y pasajero, hay LUGARES que nos hacen sentir libres, y hay NO LUGARES donde transitamos pero nada nos aportan, por más cercanos que sean, puede ser a la vuelta de la esquina, nos resultan ajenos. Mientras un lugar cuando estás ahí puede ser tu lugar en cualquier parte remota del mundo. Porque un lugar es donde estás, pero donde estás de verdad. Donde estás en paz con vos mismo, y a veces hay que volver a los viejos sitios donde uno amo la vida para reencontrarse con ese lugar y con uno mismo.