Todos tenemos nuestras formas y momentos
propios para todo, especialmente cuando se trata de la muerte. Para aceptarla,
para afrontarla y hacer el duelo. Y cada persona y circunstancia en la que se
va es diferente. A los 12 años perdí a mi abuelo materno, aunque estaba
advertida de lo enfermo que estaba y de la posibilidad de que falleciera, era
muy chica para realmente considerarlo como opción y tras haberme distanciado de
su desmejoramiento, su muerte me tomó por sorpresa y me dolió horrores. Sin
embargo, aun siendo chica y con todo el derecho del mundo, no podía llorar
frente a mi familia, y así como me rehusé a ir a su funeral (porque lo amaba y
no estaba lista para vivir algo así), me encerraba en el baño para llorar
sola.
Nunca fui de lágrimas fácil, muchos me
llamaron insensible por no haber llorado con ESE libro o TAL película. Pero
siento y me emociono como cualquiera, y sí eh llorado cuando exploté y algo me
tomó por sorpresa. Creo que ese es uno de los puntos. Hace dos días falleció mi
abuela paterna, y todavía no derrame una lágrima. La quería? MUCHÍSIMO! Siempre
estuvo para mí, me cuidó, me malcrió por ser la menor, me iba a buscar al
jardín con su enorme chevy celeste (eso era saber manejar!), me hizo las
comidas más exquisitas del mundo (con ese ingrediente fundamental, AMOR) y por
suerte me enseño alguna de sus mejores recetas aunque nunca me salieron como a
la abuela, mientras muchas se fueron con ella pero su aroma y sabor van a
quedar siempre en mi memoria. Nos recibió siempre en su casa con brazos
abiertos, y durante nuestra infancia su jardín no era solo un jardín, sino un
mundo y mil historias; una cuevita de plantas donde esconder tesoros, un árbol
para trepar, un techo para subir y llegar más allá y un galponcito donde podías
encontrar todo tipo de objetos que se transformaban en juegos, anécdotas y
risas.
Y quizás recién ahora, mientras escribo
me dan ganas de llorar..pero es una mezcla de tristeza por su partida y una
melancólica alegría al recordar tantas cosas lindas compartidas. Porque esta es
mi forma de despedirme, de honrarla, de transitar su pérdida, escribiendo lo
que siento y recordando los momentos de alegría, porque así la quiero recordar.
Y no cuando la despedí casi inconsciente en la clínica (eso lo hice por ella y
por mi papá). Por eso además me negué a acercarme a su ataúd en el funeral.
La realidad es que su muerte no me tomó por sorpresa, entre alti-bajos,
sabía que ya no iba a mejorar, que se estaba yendo, de hecho cuando el teléfono
sonó muy tarde o muy temprano ya en otras ocasiones creí que ESE sería el
llamado que lo confirmaba. Por suerte pudo estar lúcida para el segundo
cumpleaños de su biznieta y compartir una última celebración en familia,
dado que en navidad había estado internada.
Mi abuela era una mujer amorosa, sociable, solidaria, también era fuerte, independiente y un poco obsesiva, pero por sobre todo muy charlatana (cosa que heredó mi papá y el me lo heredó a mi). Siempre que alguien me dijo lo mucho que hablaba le respondía "porque no conoces a mi abuela!" jaja. Desde chica sufrió más pérdidas de las que yo podría soportar en la vida, de adolescente sus padres y de muy joven falleció su marido, por lo cual nunca conocí a mi abuelo. Y más allá de todo, por su fuerza, su amor por sus hijos, por la vida, sus creencias y eventualmente por nosotros, sus nietos, siguió adelante, y doy fe que fue FELIZ y transmitió felicidad y creo que vivió todo lo que había por vivir. Por eso sé que se fue en PAZ con ella misma, con sus logros y con todo el amor que construyó a su alrededor. Porque disfrutó la vida y ya éste último tiempo no era vida, no era la vida que ella merecía y que su personalidad podía soportar. Y así se va otro ángel. Ojala exista el cielo en el que tanto creías abuela porque te lo mereces entero! Y puedas reunirte con el amor de tu vida, y mandale saludos a mis abuelos.
Mi abuela era una mujer amorosa, sociable, solidaria, también era fuerte, independiente y un poco obsesiva, pero por sobre todo muy charlatana (cosa que heredó mi papá y el me lo heredó a mi). Siempre que alguien me dijo lo mucho que hablaba le respondía "porque no conoces a mi abuela!" jaja. Desde chica sufrió más pérdidas de las que yo podría soportar en la vida, de adolescente sus padres y de muy joven falleció su marido, por lo cual nunca conocí a mi abuelo. Y más allá de todo, por su fuerza, su amor por sus hijos, por la vida, sus creencias y eventualmente por nosotros, sus nietos, siguió adelante, y doy fe que fue FELIZ y transmitió felicidad y creo que vivió todo lo que había por vivir. Por eso sé que se fue en PAZ con ella misma, con sus logros y con todo el amor que construyó a su alrededor. Porque disfrutó la vida y ya éste último tiempo no era vida, no era la vida que ella merecía y que su personalidad podía soportar. Y así se va otro ángel. Ojala exista el cielo en el que tanto creías abuela porque te lo mereces entero! Y puedas reunirte con el amor de tu vida, y mandale saludos a mis abuelos.

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