Quienes me conocen saben bien que no soy de emoción fácil y mis lagrimas cotizan en euro. Pero el pasado viernes me emocioné de felicidad como hacia tiempo no me emocionada. Mi amiga Martina Zalazar, una actriz ya con años de carrera y experiencias, además profesora de Teatro de la cual tuve el placer de ser alumna, fue convocada para realizar un TORO en una obra de renombre, UN ENEMIGO DEL PUEBLO, ganadora de diversos premios y con un elenco de primera: como Juan Leyrado, Raul Rizzo y Edgardo Moreira.
Un TORO en actuación significa básicamente ¡un actor listo para el rodeo!. Es cuando convocan a un actor a un día o dos de la función para remplazar de urgencia a otro actor indispuesto, esto sucede en los casos que no se cuenta con un actor de reemplazo asignado, ya preparado y con ensayos previos. Ella recibió la GRAN llamada un día y medio antes de la función, y en ese lapso debió aprenderse la letra y representar sin posibilidad de ensayo un personaje ya construido por otra actriz.
La obra me pareció ¡Estupenda! Desde la historia y problemáticas que plantea, la puesta en escena, el elenco, los distintos matices de los personajes y la adaptación propuesta. Por supuesto, lo que más me impactó y me emocionó fue ver a mi querida amiga desplegando su arte rodeada de figuras de renombre, y poder estar a la altura en tiempo récord. Desde que salió a escena hasta el final de la obra no pude parar de sonreír de oreja a oreja y abrir mis ojos con el asombro de una nena que ve algo por primera vez, explotaba de la felicidad y admiración que me producía verla sobre esas tablas. Ni hablar del solo hecho de imaginarme el sueño de estar ahí, fue como si transitara ese momento ahí arriba con ella.
Si bien Martina ya concluyó su toro (que abarcó unas 6 funciones), desde ya recomiendo no perderse la obra, que como anticipé cuenta con un tremendo elenco. Es una clase práctica de lujo para todos aquellos que nos formamos en teatro, pero su historia invita al disfrute y reflexión de todos, incluyendo quienes no sean afines al teatro. Las polémicas principales son política y sociedad reflejadas en un pequeño pueblo, pero los lazos, inquietudes y disputas que se presentan pueden ser trasladadas a cualquier ciudad, en cualquier época.
A medida que se desarrolla el conflicto nos hace pensar sobre nuestro rol como individuos, como ciudadanos, sobre como repercuten nuestra decisiones y silencios, para comprender hasta donde somos ajenos o parte de lo que sucede a nuestro alrededor. De hecho, acompañando esto durante una escena se aprovecha el espacio del teatro para integrar al público como parte de la historia. Provocando un momento tragicómico de catarsis de los personajes donde el público acompaña con sus gestos y reacciones de aprobación o descontento. ¡Vale la pena la experiencia!


