31/5/12

¡Que cunda EL PANICO!

Arranca EL PANICO!!! Lo que inició como una simple muestra de fin de año, finalmente después de dos intensos meses de ensayos, 3 veces por semana en horarios chinísimos para lograr cordinar 11 personas en escena. Después de muchos cambios, pulidas, histeria, euforia, frustración, ataques nerviosos, crisis tanto grupales como individuales, después de  eternas cadenas de mail y arduas discuciones sobre organización, vestuario, escenografía, despliegue etc etc. Uff! LO LOGRAMOS!! Ahora si! Ahora es UNA OBRA!! Vamosss que venimoss!!! Que cunda el Pánicoo!!! y Mucha MERD compañeros que ya estámos sobre las tablas!

Diseño Gráfico: Laura Yanguas

"Los muertos tienen terror, terror de ese momento aciago de lucidez en el que entienden que están muertos. Y que eso es para siempre. Y los vivos simplemente temen a todo. A todo. Sin prioridades ni certezas." 



17/5/12

Y me senté en el pasto...


     Hoy me senté a leer y tomar mates en el pasto del parque de mi casa, la verdad ni recuerdo cuando fue la última vez que me senté en el pasto. Fue un lindo momento, casi me atrevería a decir que un placer, uno de esos placeres tan cotidianos que dejamos de apreciar. Literalmente me sirvió de cable a tierra. Hace mucho no me sentía en paz y tan “en casa”. Está bueno desconectarse un poco de todo y sobretodo de la tecnología. Porque vivimos de la compu al televisor, y del televisor a la compu, por eso nunca terminamos de estar realmente en casa, porque estamos físicamente pero desconectados en el interior. Mientras que cualquier lugar que tenga televisión y una computadora comienza a dar igual. Y en esa tranquilidad conmigo misma y la naturaleza aproveché para hacer una auto reflexión, a través de la cuál llegue a conclusiones tan esclarecedoras como inconclusas.
Sí, siempre fui contra corriente...Si el tiempo se supone que cura las heridas, a mi me las vuelve abrir, si hace olvidar a mi me recuerda cada vez más. No me funciona la memoria a corto plazo, me fallan los sentidos y sufro de desfajases temporales incoherentes, estúpidos. Jamás entendí las matemáticas, y lo poco que aprendí de números me lo enseñó la vida; que uno más uno es dos, pero ¡dos menos uno es CERO!
      Algunas cosas cambian tanto que nos asuntan, otras parece que nunca van a cambiar. Y lo único que de verdad pasa es el tiempo, la vida, tan velozmente que parece que se nos va. El dolor queda, los recuerdos se instalan para siempre en nuestra memoria, y están más arraigados a ella que lo que vivimos acá y ahora. Nos acompañan todos los días y cada vez nos cuesta más dejarlos ir. Son lo más intacto que tenemos, lo más puro, lo único que el tiempo no puede alterar y sin embargo, así como son los recuerdos lo que nos hacen ser quien somos hoy, parecen tan ajenos por su lejanía. Quizás sea porque vivo en parte en el recuerdo que a veces no siento nada, nada me afecta, nada me llega, y otras veces siento mucho más de lo que quisiera sentir.
      Por momentos nada tiene sentido quisiera simplemente echarme a dormir hasta que se pase por completo, y levantarme en otra era, en otro lugar. Y son situaciones digamos “extremas”, “fuertes” de esas que te alteran provocando miedo y adrenalina las que me golpean el alma y me despiertan para hacerme sentir viva. Está claro que no se manejar algunas cosas. Entre ellas, que nunca aprendí a lidiar con el dolor, tal vez porque siempre que pasó algo malo ya lo esperaba de antemano, y lo peor se da cuando uno no lo ve venir. Pero a pesar de todo hay personas, cosas, situaciones que al menos me dejan tranquila que algo debo haber hecho bien, que no todo está perdido. Y ahí vuelve la traviesa ilusión, casi tan efímera como el amor. Todo viene y se va, nada desaparece por completo ni tampoco se queda para siempre..