Anoche fui a ver la obra de teatro "SECRETOS, seis mujeres, un country, un crimen", en el Teatro Paseo la Plaza, Espacio Collete, dirigida y guionada por Claudio Pérsico. El teatro no era muy grande, pero esto colaborada en generar un ambiente más íntimo en relación con la historia de la obra, así como también permitía al espectador ser partícipe de manera más cercana.
A medida que el público ingresaba en la sala, una de las actrices ya estaba en personaje en escena, acomodando lo que sería el living de su casa, poniendo la mesa muy elegante para las amigas que la visitarían. Esta forma de inicio y acompañamiento mientras el público se acomoda en su lugar resulta entretenida y logra desde el comienzo que el personaje haga suyo el escenario, y que el espectador esté expectante valga la redundancia.
En cuanto a la historia en sí, el guion es muy original, moderno y cómico. Juega constantemente con el doble discurso de estas mujeres que cada una desde su estilo pretenden demostrarse socialmente como mujeres sofisticadas, exitosas y fieles, cuando en la intimidad son en realidad todo lo contrario. Mientras por otro lado está la hermana menor de una de ellas, una joven con problemas de salud mental, que entre sus delirios logra destellos de lucidez donde parece ser la única cuerda que les puede sacar la ficha a esas mujeres.
Esto acompañado por un gran elenco, y su construcción de cada personaje con sus particularidades y la fusión de dichas personalidades en escena.
Los tópicos centrales de la trama se relacionan con temas tabúes femeninos como el sexo y la infidelidad que se charlan abiertamente entre amigas llevado al extremo y rozando lo tragicómico, pero de un modo que resulta una receta infalible para reventar en carcajadas.
Muchas mujeres pueden verse identificadas en algunas de las cuestiones que se discuten, de las formas o sensaciones, mientras el público masculino descostilla de risa seguramente preguntándose que harán realmente sus mujeres cuando se reúnen.
Más allá de la comedia con una pizca de absurdo, el diálogo y la actuación resultan a su vez muy ingeniosos a la hora de develar a la culpable del conflicto en cuestión, en tanto nos lleva a sobreentender cual de ellas es, para luego dar un giro inesperado y sorprendernos a la par de las actrices.
Es una obra que refuerza el poder del Teatro en sorprender y divertir, permitiendo al espectador formar parte de lo que sucede. Logrando que se aleje de su situación mundana para sumergirse en esa ficción que lo descoloca, lo hace reír, le causa intriga, que en síntesis lo involucra.


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