18/12/18

~FELIZ regreso a mis amadas tablas~

~FELIZ, así en mayúscula, con todas las letras y sin filtro~ feliz de volver a mis amadas TABLAS, a sala llena en Paseo La Plaza, nuevamente palpitando el aroma y las luces de Av.Corrientes, con un grupo de bellos locos, y de la mano de una gran amiga, actriz y profesora: Martina Zalazar. Nada más lindo que las risas y aplausos del público, no son solo la devolución del trabajo realizado, de horas de ensayo, son mi alimento, me dan energía a niveles intensivos de los que todavía no puedo bajar.
La euforia que sentí al volver al escenario sigue latente, hoy soy un poco de Cruz (Verona) y de Marlene (Rosa de Dos Aromas), así de antagónica con emociones encontradas. Estos personajes que construí dándoles mi impronta, y a la vez me re construyeron a mi, dejándome mucho de ellas. Con una forma de pensar muy distinta a la de Marlene, y más simpatía que Cruz, me siento reflejada en su carácter y efusividad, a su vez dejo que la picardía y extravagancia de Marlene se apodere de mi, me encuentro en su espontaneidad y personalidad extrovertida e impulsiva. De cada una aprendo algo y me quedo con eso, ¡ya es parte de mi!. 

Fue un gran año de arte y aprendizaje en ActuarteStudio que culminó en esta hermosa muestra; en la que compartimos y expusimos  todo lo trabajado en las clases y ensayos, donde conjugamos las herramientas que ya teníamos y las que incorporamos, poniendo nuestro cuerpo en juego. Donde lucimos cada una de las devoluciones y directivas de nuestra profesora. Donde cada ejercicio de relajación, concentración, conexión con el otro, improvisación, tomaron forma y por sobre todo nos ayudan a disfrutarlo, a divertirnos haciéndolo. 
Porque actuar no es solo recordar la letra y los movimientos, es lograr transmitir lo que el personaje siente, generar emoción, y por sobre todo el disfrute propio del actor mientras está en el escenario realizándolo. Incluso en la escena más dramática, fuerte o melancólica eso se percibe.

Antes del estreno Martina (la profe) nos guió a través de unos ejercicios de relajación, preparación de la voz y nos pidió un "inventario personal", para que expusiéramos como nos sentíamos luego de la relajación, aquí y ahora, para desprendernos de los pensamientos banales y de nuestra rutina. Por último, nos sugirió expresar en voz alta que es lo que admiramos de nosotros mismos, dado que aunque a todos nos gusta que nos tiren flores de vez en cuando, muchas veces olvidamos hacerlo hacia uno mismo. Es importante valorarnos, mimarnos y todo actor precisa su cuota de ego para poder creerse lo que hace y salir a escena seguro de si mismo, a romperla. 
En mi caso destaqué que no le temo al ridículo, al contrario me divierte. Lástima que fuera del teatro esta actitud a veces me juegue en contra, pero es importante para mi actriz y para mi misma, es quien soy; mi yo, mi super yo y mi re contra yo. A su vez, esto me recordó una de las devoluciones más lindas que me hizo la profe durante un ensayo en el cual afirmó que "tengo mi niña interior a flor de piel y no tengo miedo de jugar". Porque de eso se trata, de seguir jugando.      

Necesitaba volver a las tablas y es un placer, una vez más hacerlo en la calle más icónica y eje cultural de teatros de Buenos Aires.
Agradezco infinitamente a mis amigos y a mis viejos que me acompañan y apoyan siempre en mi camino actoral, y en especial a "mi macho" como diría Marlene, que me esperó con la cena cuando volvía tarde de ensayar, me dejó la casa libre para hacer ensayos, me fumo repasando letra cual loro y me mandó un ramo divino de rosas al camarín antes de arrancar la función.


~La actuación es mi droga, una vez que vuelvo necesitó más~
¡Gracias totales! 

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