31/3/12

Y aunque no te tuve como profesor terminaste siendo mi maestro.


La vida no es corta, pero puede serlo. Cada instante es único y efímero como la música. Como esa música tan linda que supiste compartirnos. Hoy te fuiste y como dijo mi amigo Willy, "ahora estás con los grandes". Pero siempre te vamos a recordar con el inmenso cariño que te ganaste como maestro y amigo.
Apareciste en nuestro colegio en el momento justo. Mi único contacto con la música era escucharla y pretendía mantenerlo así. Por suerte ya no era obligatorio cursar las tres materias de arte, ya que de haberlo sido habría padecido el ni siquiera saber lo que era un acorde y quizás no me hubieras caído tan bien. Tendría unos 15 años cuando te conocí. Estaba en mi peor etapa, de hecho todo el curso lo estaba. Eran épocas de rebeldía e incomprensión. Esos momentos en los que discutía hasta con mi reflejo y mi peor enemigo era mi papá. Te designaron como tutor de mi grupo. Para mi no eras más que el profe de música de mis amigos. Pero ahí estabas cada mañana en la clase tomándonos lista e informándonos las novedades escolares. Seguramente por ser el primer profesor que tenía que ver al llegar al colegio, tan temprano, medio dormida, de malhumor e histérica como de costumbre en aquel momento fue que no simpatizamos al principio. Lo primero que hacías era preguntarnos como estábamos, como estaban nuestras cosas y por alguna extraña razón tu buena onda me irritaba más. Pasaron días y días en los que creí que "no te toleraba", pero a la que no toleraba en realidad creo que era a mi. Al poco tiempo me di cuenta que eras demasiado buena onda y no se bien como fue, simplemente pasó y te convertiste en una de mis personas preferidas en el colegio. Así de pronto, me di cuenta que tu buena onda era lo que me daba la confianza para descargarme en vos. Y con tu insistente interrogatorio y sarcasmo mañanero lograste que en vez de descargarme con vos pudiera compartirlo.
Puede que no hayamos compartido tanto como el sentimiento que le trasmitiste a los que te siguieron en el camino musical. Pero hoy mientras leía la triste noticia en el facebook de un amigo, sus palabras me llevaron a esos recuerdos y al darme cuenta como uno a veces no tiene idea del valor de las cosas en el momento hasta que un día se da cuenta de cuanto significaron. No recuerdo tanto de lo que hablamos, pero sí que pude contar con vos cuando llegaba alterada por otra pelea con mi viejo, cuando sentí que perdía la confianza en mi misma y cuando me equivoqué con los demás. Sin dudas, me ayudaste, de hecho nos ayudaste a todos a reencontrarnos con nosotros mismos, a no ser tan prejuiciosos y a confiar más. Porque como dijo Willy, "tu oficina eterno refugio de mentes rebeldes.... que más decirte querido que hasta siempre y que el que te conoce o en algún momento tuvo el placer de hacerlo sabe lo que LAPO significa".
Y aunque no te tuve como profesor terminaste siendo mi maestro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario