Nací en Florencio Varela, me crié prácticamente en Quilmes, mi vida estuvo siempre entre estas dos ciudades. Desde chiquita nunca fueron ciudades particularmente SEGURAS, siempre había que ir con cuidado, estar alertas. Incluso no estando en los barrios más humildes ni alejados, si escuchábamos cuetes cerca, la pregunta era; "¿son tiros o fuegos artificiales?", y alguna que otra vez fueron efectivamente tiros. Ya teníamos protocolo, apagar la luz, todos lejos de la ventana y al suelo. No era la constante, ahora en retrospectiva suena aún más fuerte, pero tuve una infancia super feliz y divertida, sí con cautela y ciertas restricciones. Entrar a casa de noche también siempre una situación de guerra; -rápido, portón, cierren- . Muchas calles por donde mejor no transitar, de chica no podía dar la vuelta en bici sola por el barrio, porque podía volver sin bici, ni zapatillas. Pero dentro de todo los chorros "tenían códigos", así decíamos..
Con el tiempo, las crisis, las malas gestiones, la pobreza, la dejadez humana, la brutalidad, las cárceles hacinadas y sin recursos, sean cuales sean las razones, esto fue empeorando. Cada vez más inseguridad. En el conurbano sur, si tuviste la suerte de que no entraran a tu casa o a tu negocio, y nunca te apuntaran con un arma, mínimo tenes 3 familiares, amigos o vecinos que lo sufrieron. No estoy exagerando, lamentablemente es real, me baso en la experiencia. Y cada vez más impune, más violento, sin horarios, en lugares céntricos, en casas de cualquier barrio, y matándote por dos pesos con cincuenta. Peor, hay quienes vivieron más de un asalto en su propia casa, o local, y la ayuda llega siempre tarde. En los últimos años vi cada vez más rejas, más alarmas, hasta cercos eléctricos..
La gente no se volvió loca de un día para el otro, son años tras años donde la situación empeoró, generando más miedo, más enojo, más indignación. Y cuando te entran por tercera vez a tu casa, cinco tipos juntos, donde vivís con tu familia, y te hacen sentir indefenso, amenazado, te lastiman, te torturan física y psicológicamente; y por un instante sentís que podes perderlo todo, desde lo que construiste con el trabajo de toda tu vida, hasta lo más importante: tus seres queridos. No sé cómo debemos responder ante una situación como esa, tengo la puta suerte de ser de las que no lo vivieron en carne propia y me es imposible siquiera imaginar cómo actuaría, aunque lo pensé muchas veces; quizás me paralizo o muero de un infarto en ese momento (siempre me dio pánico que me pasara esto), o logro escapar y pedir ayuda, o me salta la chaveta, tengo la oportunidad y hago algo al respecto..no se cómo o hasta donde "esté bien", digo que es difícil calificar a quién está frente a una situación de mierda como esa y reacciona como puede, probablemente enajenado en su propia indignación, pánico e ira sobre lo que acaba de vivir..
La gente esta CANSADA, ASUSTADA y MUY ENOJADA y sí, es una receta explosiva, si no queremos que se repitan episodios como estos es hora de que a quienes correspondan se ocupen de la inseguridad actual en serio.
La gente esta CANSADA, ASUSTADA y MUY ENOJADA y sí, es una receta explosiva, si no queremos que se repitan episodios como estos es hora de que a quienes correspondan se ocupen de la inseguridad actual en serio.
Lo que está pasando en Quilmes en este momento es tremendo, en los barrios, las casas y en pleno centro. Locales destruidos; la peluquería a la que fui mil veces, el local de tatuajes donde me hice mi piercing a los 19. Pequeños comerciantes de toda la vida y nuevos emprendedores atravesados por un buraco en el techo. Cafés y bares a los que todos fuimos, que rodean una de las plazas más típicas y concurridas. Y sobretodo el miedo por nuestras familias. La cuarentena se convirtió en la oportunidad de los chorros de destruir lo que queda de una hermosa ciudad, con historia, con espacios icónicos y de encuentro, con gente que amo, gente laburadora, y lamentablemente con mucha gente de mierda también.

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