La mayoría de mis sueños (mientras duermo) ocurren en las casas de mis abuelas..no se por qué..quizás porque las extraño y pasé la mitad de mi infancia ahí. Suelo mezclar el presente y el pasado, revivirlas en sus mejores momentos, y a la vez darme cuenta que eso hoy no es posible, todo en el mismo sueño. Otras veces ni siquiera están ahí, estoy yo espacialmente, pero con otras personas en otras circunstancias.
Sí, hablo mucho de ellas, en general amo hablar de mis seres queridos que ya no están, para recordarlos, para reivindicarlos y revivirlos por un instante en ese recuerdo infinito. Tal vez porque cuando tenía 12 años y falleció mi abuelo nos tomó de sorpresa (aunque sabíamos que se iba), pero era muy temprano y doloroso, y por unos cuantos años no me animé a siquiera nombrarlo. Ahora no es mucho lo que recuerdo de él, una vez dije; son como fragmentos de momentos pero sin sonido, apenas puedo recordar su voz. Por eso creo importante dedicarles y rememorar anécdotas que compartimos, de esas que nos hacen reír y mientras las contamos volvemos a estar ahí. Vuelvo a ser esa nena de la abuela, a sentir el aroma de sus delicias, esos mates lavados pero con sabor a ternura y picardía resultado de largas charlas llenas de complicidad.
Cuando ya no están nos damos cuenta el doble de lo importante que eran en nuestras vidas, y lo afortunados que son quienes aún los tienen a su lado. A veces nos encontramos molestos, indignados por como otros por ejemplo toman a sus abuelos por sentado, que nunca los llaman, no los ven, no comparten esos mates que quizás un día sean los últimos, y nuestras ganas de revivir esos últimos mates, esa última charla, esa última sonrisa..y lo fuerte que es cuando sabes que ESA es la última, pero también cuando crees que todavía quedan varias más..
Cuando ya no están nos damos cuenta el doble de lo importante que eran en nuestras vidas, y lo afortunados que son quienes aún los tienen a su lado. A veces nos encontramos molestos, indignados por como otros por ejemplo toman a sus abuelos por sentado, que nunca los llaman, no los ven, no comparten esos mates que quizás un día sean los últimos, y nuestras ganas de revivir esos últimos mates, esa última charla, esa última sonrisa..y lo fuerte que es cuando sabes que ESA es la última, pero también cuando crees que todavía quedan varias más..

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